Quiénes Somos

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La ASOCIATIA FRATILOR MARISTI AI SCOLILOR DIN ROMANIA está promovida y constituida por miembros de la Congregación Hermanos Maristas de la Enseñanza.
La esencia del carisma de Marcelino Champagnat es la búsqueda constante de los caminos adecuados para llegar a los niños y jóvenes. Impulsados por las necesidades urgentes y las aspiraciones de los niños y jóvenes de hoy, en especial las de los más neccesitados, intentamos multiplicar nuestras maneras de acceder a sus vidas y a su mundo (MEM 167-169).

La Congregación nació en Francia en el 1817 y actualmente está reconocida en setenta y siete países del mundo.

Basamos nuestra acción en una intervención socioeducativa que aumente en los niños, adolescentes y jóvenes la capacidad para enfrentar y superar sus problemas.

Apostamos por una educación para la vida, la integración y la participación. Combinamos, en nuestra intervención, la atención personal con la dinámica grupal, los elementos socioeducativos con los apoyos prácticos para su formación e integración social y laboral.

Realizamos toda la intervención apostando por desarrollar y seguir los principios de la prevención.

Nuestros proyectos son recursos socioeducativos que responden a las necesidades reales de cada uno de los destinatarios que participa en los mismos.

Parten y tienen en cuenta la situación concreta de cada uno de los menores para responder así a sus legitimas demandas.

Nuestros proyectos consideran imprescindible la participación y la creatividad de los participantes, auténticos protagonistas del proceso educativo.

Buscan potenciar las cualidades personales de los niños, adolescentes y jóvenes para ofrecerles herramientas útiles para la vida.

El fin que persigue ASOCIATIA FRATILOR MARISTI AI SCOLILOR DIN ROMANIA en todos sus proyectos es que los niños, adolescentes y jóvenes puedan vivir en el futuro con dignidad, con la libertad y la responsabilidad suficiente que les garantice vivir integrados en la sociedad y les posibilite llegar a ser personas autónomas.

Nuestro fundador, Marcelino Champagnat, soñaba con que los niños llegaran a ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos”.